En base de las metodologías que implementamos para estudiar los rituales urbanos, lo que nos permitió acompañar en su recorrido peatonal a la gente que habita la ciudad y nos acercó a su percepción auditiva por medio del registro sonoro, a lo que podemos llamarle las enunciaciones peatonales sonoras, es decir, aquello que oscila entre la producción de paisajes sonoros, entrevistas socio-urbanas y la captura del ambiente sonoro urbano en movimiento.
Esta experiencia de la percepción antropológica es la que me acompaña para estudiar la configuración de los recorridos del transeúnte urbano, definir qué es lo que lo motiva en sus trayectos cotidianos, y entonces recurro a la etnografía sonora o, como J.F. Augoyard la nombró, etnosonología
(Pascal Amphoux y Philippe Le Guern, «Le temps des pionniers : Jean-François Augoyard et le Cresson», Politiques de communication 1, n.o HS (2017): 31-44

Durante la temporalidad de la acción, se da la configuración de las atmósferas, que se pueden enmarcar desde una situación sensorial, tal como lo condiciona J.F. Augoyard dentro de las siguientes características:
Para que podamos precisar la definición del ambiente, nos apoyamos de los caracteres complejos de la situación. Un ensamble de fenómenos localizados puede existir como ambiente hasta que responda a estas cuatro condiciones:
- 1) Las señales físicas de la situación son remarcables y descifrables.
- 2) Estas señales interactuarán con:
- a) La percepción, la afectividad7 y la acción de los sujetos.
- b) Las representaciones sociales y culturales.
3) Estos fenómenos componen una organización espacial construida
(construcción arquitectónica y/o construcción perceptiva)
